jueves, 26 de marzo de 2015

LAS LUCES DEL SALÓN (de Ropa de Cama)























No recordabas nuestro primer apartamento,
aquel que se llenaba de ausencias
cuando acampábamos sobre sábana bajera
y, al regreso,
las luces del salón seguían encendidas,
la nevera de par en par
y dos copas rodando por el suelo.


copyright Jesús Arroyo ©

 

miércoles, 14 de enero de 2015

viernes, 31 de octubre de 2014

Caso Judas



















La traición ¿qué es?
una mentira tras la tapa de una caja
robada a la amistad,
una interrupción interior a la verdad, incluso
(y de esto dan fe los traicionados)
que la parte ya contraria
declame sin vergüenza
la desaparición de sus propias realidades.


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miércoles, 25 de junio de 2014

CONSENTIDO ALAMBRE. Poema II




Durante años toleré
alambre en mi garganta.

Tirabas de correa
para soltar la mano ante los ojos
de sonrisas suculentas.

Ahora, que pones saldos a mi vida,
buscas soledad en tu mortaja.

Yo quedaré colgando del alambre,
tú...


    señalado en el bastión del perro-mundo.

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Mi buen amigo Paco Ibañez ha creado este libro de artista con media docena de sus grabados. Me pidió que escribiera un poema a cada grabado y este es uno de ellos. Su título: CONSENTIDO ALAMBRE. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Tercera que no cuenta


Dos vidas le separan de su propia biografía:
una se aferra al  cuchillo
para seguir cortando el pan de cada cena,
la otra es el camino que siempre retorna
al primer paso.

Hay una tercera que no cuenta,
mejor dejarla al blanco de las canas.


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sábado, 1 de febrero de 2014

Sin título


No puede ser:
ahora llega el fantasma y anuncia
que la vida no existe,
que los prados donde ayer pisé
fueron planchas de granito,
que los padres... gemelos de tres magos
desaparecidos de sístole
y los hijos golondrinas de un solo viaje.
Que el amor desaparece si es nombrado.
¿¡Qué coño pinto aquí!?


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miércoles, 1 de enero de 2014

Fieras



Adivino a las fieras que acechan mis heridas,
que se acercan y huelen mi sangre coagulada,
que intentan romper las capas de piel cada noche
y esconden su silueta entre la sumisa niebla.

Por ello me paro, giro la mirada y huyen
a jardines de cactus con púas supurantes,
a grutas de alabastro y arcilla en sus calados.

Rejas de un zoológico esperan sus mordiscos.

No seré yo el que, vestido de ayer, pague entrada.


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