miércoles, 28 de noviembre de 2007

...EN LA ARENA BLANCA


Ahora marcharé como típico recluta,
sin rumbo, sin recato ni miramiento,
como el zombi de Bob Clark
en la pantalla del viejo cinema.
Oscura será mi alma
porque mi cuerpo solo es materia,
escombro derrumbado por máquinas de tiempo,
soledad nauseabunda y necesaria,
costumbre de mis días, naufragio.

Oigo tu voz pero no escucho melodía.
Siento en mi hombro la losa de tu mano
como carga del viejo buey moribundo.
El beso se convirtió en hiel,
la carta en pliego reciclado.
El verde de tu mirar
no es oasis en mi desierto.
Lanza, clávate más en este cuerpo,
oxida tu hierro en el corazón que no olvida.
Mana… mana con mi última sangre
y deja que empape la arena blanca.


= = =


Chechu Arroyo
copyright Chechu Arroyo ©

5 comentarios:

Maribel Sánchez dijo...

Hola Chechu, gracias por tu visita a mi blog.
Me gusta lo que dejas aquí en el tuyo y para tenerte más cerquita te enlazo así en un solo clic podré pasear por tu buen hacer.

Besos

Moony dijo...

Y la arena se la llevará el mar y dejará una nueva.

Preciosas palabras las tuyas. Tristes... pero muy hermosas.

Un saludo.

María Narro dijo...

¡¡Firmes!!
vista al frente ¡AR!

Chechu, la soledad no tiene porque ser nauseabunda, ni un naufragio.

Ya sé que hay días malos y días peorese, soy muy egoista, los he experimentado todos.

Pero el sol puede brillar, ¿leíste bien?, puede. Y eso solo depende de nosotros...

Bonito y triste poema.

Un beso.

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

bien por tus caminos de tinta...

Chechu Arroyo dijo...

Maribel:
Gracias por esa cercanía.

Moony:
Arena y mar siempre se complementan

María:
Claro que brilla. Tras la nube siempre hay sol.

Otra vez a...:
Seguiremos. Estás invitado.

Graaaaaacias a todas/os.