jueves, 7 de febrero de 2008

DIARIO DE UN BOINA VERDE


(…) No sentía la mano. Fue incapaz de mirar a su derecha. Suponía que estaba junto a su cintura. Se durmió.

Tres meses después, despertó entre cien paredes blancas. Un leve pitido susurraba tras su cabeza. El espejo de la pared del fondo reflejaba su nueva vida. Tubos colgados, ganchos de un acero blanquecino, monitores cuyas líneas verdes y rojas no terminaban nunca (…)

Se volvió a dormir convencido de estar soñando. Tal vez mañana, al despertar, la enfermera será maestra de su vida (...)

"Reconozco que esta vida que quiero comenzar hoy estará llena de montañas por ascender, pero las incertidumbres serán de otros..."


= = =


Chechu Arroyo
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5 comentarios:

Blue dijo...

Hola Chechu,
"Reconozco que esta vida que quiero comenzar hoy estará llena de montañas por ascender, pero las incertidumbres serán de otros..."

he masgullado esta frase, he vivido de muy cerca la vida de un Boina negra, y sé de que hablas...
me voy con un leve sabor a nostalgia. besos
blue

Sibyla dijo...

Tiene que ser duro, comenzar de cero,
e intentar reconducir tu vida a la normalidad, cuando sin razón y sin derecho te arrancan la dignidad y el derecho a la vida...

Breve e intenso este diario!
Un beso:)

Miguel Schweiz dijo...

Tremendo Chechu. Jo, imposible decir nada más... Magnífico como lo has comunicado. Impresionante de verdad.

Un abrazo

Amanecer dijo...

Hola Chechu,
cuanta nostalgìa pones al final de tu poema, me a encantado, logras transmitirnos tu sentir.

Besos y muchos màs.

Chechu Arroyo dijo...

Blue:
Cuando se deja la acción, la vida se vuelve gris.
Un beso.

Sibyla:
Bueno, ya sabes, es un ir y venir.
Besos.

Miguel:
Me alegro de que te guste. A buen entendedor, pocas palabras... jejeje.

Amanecer:
Si una persona está acostumbrada a luchar en la vida y tiene a su lado la compañía que importa tener, la cuesta se hace llanura.
Un beso.