jueves, 24 de abril de 2008

SOLO YO SOY MARCELI



Mi gato "Woman" - II




Llaman a la puerta, será el chico de “Caprabo” con las hortalizas dentro de la cesta azul. Abriré la puerta y vuelvo con vosotros. ¡Hasta ahora!

¿He tardado mucho? Han cambiado al muchacho, hoy ha venido uno nuevo y por más que he intentado sacarle el calabacín del cesto, no ha sido posible. La otra verdura ya la he metido en el frigo. Volverá, le he dado una buena propina porque dice que a su compañero le han despedido. En algunas casas tardaba mucho. No se…

Sigo con la historia del gato.

Nos llevamos a casa aquel cachorro de gato calvo, feo como un demonio pero único. Único, al menos, en casas de familia, conocidos y vecindario y ¿no es eso lo importante? En poco tiempo duplicó su tamaño. Todo era el doblede tamaño, sus puntiagudas orejas, su cuerpo señalando costillas, su afilado morro, contrario un poco a lo estándar dentro de la fisonomía gatuna, su piel ya sin arrugas, todo era sueve, terso y, por supuesto, su cola, larguísima y sonrosada.




El gato duerme en los pies de la cama, trasforma el edredón en una pequeña cueva y allí descansa hasta que Roque se mete en la ducha. Entonces viene mimoso hasta la cabecera, me huele y se tumba entre mis senos. Le acaricio la cola y… tengo que sonreír. Sonrío porque veo a Roque duchándose y, como le obligo a depilarse, comparo y… bueno, la diferencia en reposo es tal que… mejor no hablar.

Tengo que intentar hacer un trío con Woman y Clotilde, que, por cierto, cada día está más buena.

Olvidaba contaros porque le pusimos Woman de nombre. Estoy segura que le gustan las hembras, pero el animal demuestra a diario que a la única fémina que quiere y respeta es a mí. Tengo la casa llena de cojines, rosas muchos, el resto de diferentes colores y solo con estos últimos se sacia. A los rosas no les hace ni caso. Vamos, yo diría que los de
sprecia. Con los peluches ocurre lo mismo, tiene un amigo, oso pardo, que le da un morbo feroz. A veces pienso que es felisexual, por no llamarle maricón y otras, las más, por lo que me demuestra cada mañana, creo que es como su ama, totalmente bisexual. Pues fácil, se llama Woman por lo del oso pardo.

Poco a poco, Woman, ha ido tomando más confianza con mis manos. Cada mañana y siempre cuando Roque sale hacia el despacho, las busca, introduce su cabeza entre las palmas y empuja hacia arriba. Es un gesto para que comience con sus-mis caricias. Lo gracioso de todo esto es que si ve que tengo el albornoz puesto o una braguita, se marcha maullando, sale a la terraza, da vueltas por el pasillo y no deja de reclamar lo suyo hasta que me ve desnuda. Es solo entonces cuando vuelve a mí. Comienzo a acariciar su cola, solo ronronea. Tengo que declarar que a mi me gusta. Suelo correr los visillos del dormitorio para encontrar la imagen de Clotilde con su gimnasia diaria y el placer que encuentro va en aumento, tanto que, cuando Woman se cansa de que le acaricie su larga y tiesa cola, yo… estoy exhausta.




Chechu Arroyo
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5 comentarios:

Merce dijo...

Me reitero, está tía tiene un peligro....

Lucía dijo...

Como dice Merce.
¡Jo que peligro se gasta Marceli!
Menos mal que sólo espera al chico de "Caprabo".
A mi propio no se lo dejo leer por si acaso, jajaja.
Y si hablamos del gato... aisss, menos mal que nos anunciaste lo que sería de él al crecer.
Besos como siempre.

Vicky dijo...

me gustan los gatos... que traviesos, o traviesa ella?
Un abrazo

Chechu Arroyo dijo...

Merce:
Tu crees??
besos.

Lucía:
Tu crees que no lo va a leer??
Besos mil.

Vicky:
Dios los cria y ellos se juntan
Un beso.

perdidaenlaciudad dijo...

No es listo el gato ni nada... quien fuera gato para ser acariciado de vez en cuando... Bss