lunes, 23 de marzo de 2009

LA CABINA - I


Desde que llegué a la ciudad, a esta ciudad, me falta tiempo constantemente. No llego a nada. Bartolomé dice que es porque no me organizo. Hace tres meses que he llagado del campo y no puedo ni tomar el sol, con lo que a mi me gusta. Tampoco me concentro, apenas escribo y Bartolomé no hace más que darme toques. Si sigo así… creo que me quedaré sin editorial.

Ni amigos, ni amigas, ni vecinos, ni familia, ni mascotas… nadie ni nada me acompaña. Vivo o duermo en un apartamento de treinta y seis metros, con vistas a un patio gris. Compro en un supermercado donde las dos cajeras son autómatas. Responden a los buenos días con miradas de ping-pong, del cartón de leche a la pantalla, de la pantalla al paquete de fiambre de pavo… hasta que una fría voz dice… -
67 euros, ¿tiene tarjeta club?

¿Qué hay de erotismo en todo esto? Mi carrera se desvanece por falta de estrellas, por falta de aguas, por falta de risas, por falta de acompañantes y camas. Tal vez regrese con el fracaso por mochila.

Esta mañana he ido al despacho de Bartolomé. Me ha dado un ultimátum, ¡si! o le entrego cincuenta folios la próxima semana o… Tal vez sea mejor no entregárselos.


Al regreso me he pasado por el supermercado. Me he puesto en la cola de una de las dos cajas cuando he comenzado a escuchar una suave y melodiosa voz que provenía de la caja donde yo no estaba. He girado la cabeza y he visto a una chica preciosa de cara, de cuerpo… con esas batas azules… quien sabe. Negra melena rizada, ojos verdes y la piel tan morena como la mía al llegar a este lugar civilizado. Me he cambiado de fila y lo curioso es que las personas que esperaban su turno, se cambiaban a la que yo estaba anteriormente. Se conoce que aquí no gustan las conversaciones.

Mi personalidad se ha visto obligada a saludar. Me ha respondido con sonrisa y mirada a los ojos. No recordaba ese tipo de miradas. Le he preguntado, en un santiamén, que como era posible ese color de piel en esta ciudad de sombras cuando ha ocupado su lugar el encargado y ella, con un guiño, se ha despedido.

Al salir del establecimiento la he encontrado sentada en el escalón de la puerta del almacén, bebiéndose un batido de vainilla. Me ha resultado una imagen añorada. Tiempo para beberse un batido… he tenido que pararme a preguntarle y sin darme tiempo, me ha dicho… -
tengo las tardes libres y me acerco por el centro de estética a darme uvas.

- ¿Uvas?¿Te pones mosto? Ha sonreído

-
Uva, rayos uva. Son rayos para brocearme un poco ¿no los conoces?

-
Yo estoy acostumbrada a tostarme al sol de Andalucía, al sol del patio de una almazara cordobesa, entre geranios y azahares.

-
Cuanto te envidio. Aquí ni patios ni casi soles, por eso me acerco a darme rayos. Si quieres probar quedamos esta tarde.

Aquella tarde me sirvió para dos cosas. Conocí a Marta y supe lo que eran los rayos UVA. La esteticista, antes de dejarme sola en aquella cabina, me dio los consejos oportunos para un bronceado perfecto. Compré un bono de diez sesiones para seguir probando, con la esperanza de entablar alguna amistad.

Continuará...


Jesús Arroyo
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10 comentarios:

SOL dijo...

Bueno cielo..despues de tanto dia aburrido desde la llegada del campo una buena tenia que salir...
Linda compañia encontraste.. y mira en un supermercado... me hace acordar a algunas peliculas o consejos que una vez leí.. que decia.. siquieres encontrar a alguien y no te atreves.. ve a una libreria y acercate a charlar de tal ocual libro.. y si vas a un supermercado .. uy este vinosera bueno.. que tal resultaran estas latas de tomate para una buena salsa???
Asi que..a esperar el siguiente capitulo.. ya seguramente mas bronceado y en buena compañia!!!
Besos cielo, llenos de luz como siempre!!!

Sakkarah dijo...

Me ha gustado.

Ya puedes seguir escribiendo, y encima, así morenito, más ligón aún.

Un beso.

Mónica dijo...

Y luego que??????????

Merce dijo...

Sigue...
Escribe o no escribe??
Se pone morena o no se pone morena???

Noray dijo...

Yo sigo prefiriendo ese patio cordobés con perfume de azahares y geranios, pero Marta bien vale un kilo de "uvas".

Un abrazo :)

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

... Ya estoy esperando la 2º parte.
besotes

Jesús Arroyo dijo...

A todos:
LLegará, es cuestión de esperar. El relato entero podía resultar un poco largo, esa es la causa de "los fascículos".
Gracias por estar siempre presentes.

María Narro dijo...

vale, pues veremos la 'amistad' que surge entre uvas jejejeje

un beso.

Vicky dijo...

Muy bueno... pero... cuanto debo esperar para el resto?
Caricias para tu alma

Jesús Arroyo dijo...

María:
Daremos un descanso esta semana con "relato" y entre lunes y martes...
Un besazo, guapa.

Vicky:
Lunes, martes.
Besos.