miércoles, 22 de julio de 2009

EL TIO VICTORIO


A lomos de yegua blanca
va cabalgando Victorio,
San Martín queda desnudo
marchitándose los lirios.

Pero el jinete se sabe,
conoce su propio brío,
fuerzas de fuerza y pistola,
cielos se quedan sombríos.

Escoltado por dos guardias,
cascos, galope y martillo,
parando bronco su paso
sacan de casa al chiquillo.

La soga al pecho le ponen
para marchar de aquel sitio,
al trote se va arrastrado
a puertas del cuartelillo.

Han pasado ya seis horas,
no se ha escuchado mal grito,
todos en el pueblo saben…
lágrimas y escalofríos.

Han mutilado al muchacho
los dedos del pie a chuchillo,
la madre llora en el cerro,
en casa queda delirio.

Y Victorio se sonríe
culpable de aquel fastidio,
él es el amo supremo,
así lo dicen los libros.

Texto dictado con sarna
a sangre pliegos escritos…
Victorio juzga las penas
sin jurado ni banquillo.

Han pasado muchos años,
tantos que ya es olvido…
el delito del culpable
ha llegado a mis oídos.

El chico salió de casa
a la huerta en su biciclo
atropellando a una niña
sobrina de aquel mal bicho.

No fue una lesión grave,
un hueso fuera del sitio,
pero Victorio no quiso
hacer paces con el chico.


Jesús Arroyo
copyright Jesús Arroyo ©

4 comentarios:

thoti dijo...

.. pobre tio Victorio.. un buen ejemplo de la injusticia de lo que a veces mal llamamos justicia..
.. abrazos, poeta..

Sol dijo...

Y si... la injusticia esta en todos lados, hasta en pequeños pueblos, donde uno piensa que siempre todo estara bien!!!
Mil besos cielo, llenos de luz para este dia muy muy frio en Bs As!!!

Emilio dijo...

Tienes alma de coplero, Jesús.
Muy interesantes.
Saludos.

Darilea dijo...

Me recuerdó al viejo romancero del Piyayo.
Besitos.
Me encanta venir a leerte.