sábado, 5 de marzo de 2011

LLeno de felicidad...




Amigas/os:

Mi agradecimiento y abrazo a todos los que, con vuestra compañía, me habéis dado ese calor especial y necesario. Compartir con vosotros, "lexatines", lágrimas y sonrisas ha sido una de las cosas más emotivas que me han ocurrido. Gracias especiales a Rafael Soler y a Antonio Daganzo por ser "mis padrinos" en este bautizo. Al Centro Asturiano por dejarme entrar en ese trocito de Asturias en Madrid, a Fco. Fdez.Tejero por sus palabras y su fraternidad y a Isabel por ponérmelo todo tan fácil a la hora de gestionar este acto. A todos vosotros, amigos entre las letras. A los compañeros de trabajo (remunerado) y ya amigos. A mis amigos de ayer, hoy y siempre, especialmente a Paco, creador de la cubierta del libro. A estas dos familias interminables que, como es costumbre, me miman sin final. A Dani, por pertenecer ya a esta casa. A Itziar y Montse por saber aguantar mis encierros y silencios y darme siempre su "te quiero". Darles un fuerte abrazo a todos aquellos que quisieron estar y no pudieron; (hoy tengo el correo repleto de mensajes y los teléfonos no paran de sonar) ¡beberemos sidra juntos! Y, por último, a todas las caras desconocidas hasta ayer, ahora parte mis momentos.

GRACIAS A TODOS.


Quiero dejaros las palabras que Rafael Soler hizo en la presentación de mi libro el pasado cuatro de marzo:


CONTRACAMINANTE, de Jesús Arroyo

Celebramos hoy la presentación de Contracaminante, sugerente título elegido por Jesús Arroyo para un libro que, publicado bajo el sello Sinmar del infatigable editor Pablo Méndez, recoge cincuenta y dos poemas organizados en cinco partes.

Y utilizo con toda intención el verbo celebrar porque, si siempre es motivo de júbilo entre los cercanos al poeta la publicación de un nuevo texto, en este caso concreto se trata, además y sobre todo, de un primer libro, una entrega inicial a la que seguirán otras, pues Jesús Arroyo es escritor vocacional y testarudo, hombre de letras que vive por y para la palabra.

Bienvenido, querido amigo, al proceloso mundo del copy right y el ISBN, de las correcciones de pruebas y los versos a prueba corregidos. Bienvenido, Jesús, a ése instante irrepetible, si es que llega, del temblor sincero de un desconocido que, entre dos paradas de metro, al terminar su martes anodino y terrible, al refugiarse quizá con tu libro en un banco solitario, tropieza con el verso que le estaba esperando desde siempre y, emocionado, se reconoce en él y se lo queda para siempre.

Un verso, sólo uno, puede redimir a quien lo escribe, y con él a todos sus lectores que, estremecidos, sentirán una rara nostalgia, un arrebato, un deseo tal vez de cambiar, sintiéndose parte algo que todavía ignoran y merece ser vivido. Hay poetas que dedican su vida a encontrar lo que buscan, siempre con empeño, y con acierto desigual según su inspiración, su espíritu crítico y su talento. Otros, en cambio, encuentran lo que no buscan, quizá porque dedican más tiempo a escucharse por dentro, en ese espacio minúsculo y definitivo que va del corazón a la experiencia.

¿Quién habla en realidad con la voz del poeta? Y sobre todo, ¿dónde nacen sus versos más auténticos, aquellos que están destinados a perdurar, porque todos los demás sobran? La poesía es, ante todo, el arte del silencio, ese difícil equilibrio entre nombrar y sugerir, dibujando en el aire con respeto cuanto no sabemos y es, sin embargo, una certeza.

En el caso de Jesús Arroyo, madrileño de Malasaña, sabemos que nos habla un corazón grande de mirada generosa y con Asturias dentro, buen lector, amigo de sus amigos y los que vengan, emprendedor inquieto…, y poeta de una pieza, como demuestra La seda de tu ser, dedicado a Montse:

Sastre he de sentirme
al descoser tu cuerpo
tensando sin dedales
la armonía de tus pliegues.

Despacio,
como viejo artesano,
hago hilo a los ovillos generosos
de botones palpitantes,
madeja inacabable de ese vientre.


Pertenece este poema a la cuarta y última parte del libro, titulada Por algo, por alguien, donde se recogen también poemas de largo aliento, dedicados a cuantos llevan con dignidad su papel de figurantes en el acontecer de nuestras vidas, junto a otros más ceñidos, como el dedicado al rostro evanescente del padre del poeta entre juegos y música de bar, o el definitivo Huele (el aroma de su pintura), con seis versos luminosos y frutales.

Abren el libro tres poemas que, bajo el título genérico de Cuestión de verso nos introducen en los motivos que impulsan la escritura de Jesús Arroyo, y que bien resume en el cierre de Respuestas sobre una cuartilla”, cuando afirma que escribe “por acompañar a esta soledad de los poetas/ madre de las letras compasivas”. La soledad como lugar habitable, como eje primordial de la creación, como instrumento definitivo para tomar impulso y enfrentarse, siempre con humildad, al folio en blanco. Tertulianos, blogs, recitales, amigos, son el regalo que todos los días nos ofrece nuestra Casa Común. Más allá, en el silencio, en la deliberada y no siempre fácil distancia, en el anonimato y sus aristas, la inspiración aguarda.

En Culpable Asturias el poeta evoca cuanto marcó su niñez y su primera juventud, intentando ajustar cuentas con el paisaje, las sábanas al sol y ese instante irrepetible en que se parten las burbujas al escanciar la sidra. Asturias, si yo pudiera, si yo supiera cantarte…, aventuró Pedro Garfias, y después de saborear los tres poemas glaucos que dedica Jesús Arroyo a su tierra, me atrevo a decir que llegarán algunos más, tal es la intensidad y añoranza con que están escritos.

Llegamos así a la tercera parte, Contracaminante, que da título al libro y que contiene treinta y seis poemas, treinta y seis cantos a la vida y sus esquinas, treinta y seis encuentros que van forjando al hombre y al poeta. Dice Ángel González, maestro de Jesús y de tantos, en su formidable poema A mano amada:

allí,
en la esquina negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz
de sombras
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
Otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
“¡el olvido o la vida!”
me reclaman.


Y esos recuerdos, la mirada y el aliento del poeta se encuentran en esta parte sustantiva del libro. Por ejemplo, cuando expresa en Que nada ni nadie lo remedie:

“No tiene precio la imagen de una blusa / arrancada del tejano en tu cintura / asomándome de lejos al escote / para ver dos extremos inocentes /y un camino nombrando lo que esconde”.

Misma mirada también en estos versos de Contracaminante “Aún el autobús de la bohemia / permanecía con la puertas abiertas” , y en estos otros que cierran el breve poema Mensajero fiel “Y sigo quieto / para no interrumpir el mensaje, / remitente incorregible”.

Nuestro ilusionado remitente nos entrega hoy su primer libro, al que seguirán otros, posiblemente mejores, con toda seguridad diferentes. Y en ellos, poco a poco, Jesús Arroyo irá descubriéndonos su hondón, ese lugar tan poco accesible entre el gaznate y sus solapas donde habitan las ilusiones y los sueños, haciendo de cada uno de nosotros un ser irrepetible. Para esa apasionante empresa cuenta con muchas noches en vela por delante, muchos folios casi en blanco, y todo el apoyo de los suyos, que ya somos legión.

Yo sé que la poesía es imprescindible, / pero no sé para qué, enunció categórico Jean Cocteau. Y estoy convencido que después de tal hallazgo se sintió algo mejor, compartiendo con nosotros tan saludable desazón. La poesía, esencia y motor de nuestra vida, sirve hoy para esta calurosa acogida a un poeta nuevo, a su temblor y a su palabra.

RAFAEL SOLER

23 comentarios:

sitarocio dijo...

fue maravilloso!! muy emotivo y precioso!! enhorabuena de nuevo!! besazoss

Amelia Díaz dijo...

Cuánto me alegro, Jesús!!!
Felicidades!!!

Y besos.

Terly dijo...

Aunque ya lo hice en Facebook, aquì me tienes de nuevo para felicitarte y darte un fuerte y sincero abrazo de amigo.

Escribir es seducir dijo...

FELICITACIONES!!!!!!!!!!!!1

SALUDOS

Jorge Encinas Martínez dijo...

Llego a tu blog de la mano de Noray, lo cual es inmejorable presentación.

Te doy mi enhorabuena por tu publicación y aproveché para leer algunas de tus entradas.

Te seguiré leyendo. Un abrazo

Laura Caro dijo...

Qué buena idea dejar escrito aquí lo que no pudimos oír por no poder estar.
Me encantó leerlo y leer tu felicidad a través de las palabras de tu entrada.
Un abrazo ( otro, y que nunca paren).

Jose Zúñiga dijo...

Y nosotros tan contentos, Jesús. Maestro, tiene usted un buen libro en el mercado. Una capacidad especial para transmitir emociones y risas. Un algo que no está al alcance de todos.
Y en el centro asturiano, una sidra y un cabrales que te cagas. Qué más se puede pedir para una tarde sin fisuras.

Abrazo

Fernando dijo...

Requetefelicidades, Jesús, amigo, poeta. Te queremos. Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Por fin conocimos al moirazo, vivo espejo de su padre y deseoso de pertenecer a una familia numerosa en unos añitos.
Y como día de nieves, libro de bienes. Espero que todas las emotivas lágrimas que vivimos ayer, se conviertan en perlas lectoras en breve.
Un besazo muy grande de tu admiradora "Paté"

Emilio dijo...

Quise, pero no pude.
Pero aquí estoy para ofrecerte mi más caluroso abrazo.

Muchísimas y merecidas felicidades, Jesús.

Abrazos.

Emilio Porta dijo...

Fue un día especial. Una noche fría y lluviosa que se convirtió en cálida e inolvidable por mor de un suceso mágico, todo un acontecimiento para ti y para los que somos tus amigos. No sólo hubo cariño: hubo reconocimiento a un gran escritor,a un magnífico poeta, que recogía en las páginas de su libro esa mezcla de sueños, inspiración, y trabajo, que es toda obra cuidada y editada con amor y conocimiento. Hubo calidad a raudales y emoción, a veces contenida en la palabra, y otras desbordada y compartida. Conmigo, además, y particularmente, en un determinado instante, porque, me hiciste recordar a otro hombre bueno que ya tampoco está, mi padre, en un poema dedicado al tuyo - eso te definió, abrir con él - y cuya lectura y como la afrontaste, me puso un nudo en la garganta y varios en el pecho. Eres un gran tipo, Jesús, con cultura, saber, y una humanidad desbordante. Y eso, con todo lo buen escritor que eres, aún te dignifica más. Me siento honrado con ser tu amigo.
Y también de Rafael. No pudiste tener mejor compañero de mesa ni mejor presentador. Un fuerte abrazo, enhorabuena y toda mi admiración, respeto, y cariño.

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querido Jesús: mi sincera y entuasiasta felicitación por tu libro.
Un abrazo

Rosa dijo...

Querido Jesús, la noche fue tan especial como transmiten tus palabras o tal vez aún más, porque tras todo lo que pudimos escuchar y ver latía en todo momento tu ser… Tu emoción sincera hacia tus seres más queridos. Tu felicidad de compartir este día con tantos como te queremos. Tu generosidad que no dejó espacio alguno al más que merecido derecho a sentirte protagonista de la noche. Tu sonrisa, tan auténtica como tus versos y tan cómplice con los que estuvimos ahí esa noche…

En fin, mi querido poeta y cada vez más admirado amigo, ¡gracias! por dejar claro que se puede estar en este mundo con la misma sencillez e ingenuidad con la que llegaste a él.

Un abrazo enorme y mi más sincera enhorabuena por ese libro, por tu adorable familia y por ser todo un ejemplo de buena persona.

PD. No me resisto a dejar mi felicitación a Rafael Soler, que dejó su voz y sus palabras como preludio de lo que iba a ser la noche. Besos Maestro

Jorge Torres Daudet dijo...

Mi querido amigo Jesus. Enhorabuena. Como estaba previsto ha sido una presentación formidable, has brillado por tu calidez, simpatía y bondad francachona. Como he sentido no haberme tomado una sidriña escanciada por ese brazo en alto, con la maestría que diseñas en tu poema, tiempo habrá...
Y un lujo Antonio, a parte de Rafael, claro.
Felicidades, de verdad.
Un abrazo.

Jesús Arroyo dijo...

GRACIAS de corazón. Como digo en la entrada, fue una jornada muy hermosa.

Paté, Paté...

Fernando dijo...

felicidades!!!

La Solateras dijo...

Fue una tarde preciosa. Nos hiciste reír y emocionarnos, acompañarte en tus pucheros y en tu risa abierta. Porque eres un pedazo de persona y un pedazo de escritor.

Enhorabuena otra vez

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

¡Por Dios! Tres personas a las que quiero mucho, mucho, ahí, en la mesa, acunando a "Contracaminante"..., y yo..., sin haber podido estar a causa de mi tremendo resfriado.
(¡Perdón!, sí estuve, y..., además, en la primera fila). Rafael sabe de qué hablo, je-je.
Felicidades, Jesús, éste fue un día grande para tí, así lo entiendo.
Abrazo

Paloma Corrales dijo...

Aunque me perdí el después (cachis), me emocionó escucharte y, fíjate qué tonta, me sentí muy orgullosa... ay.

Besazo doble.

Ps. guárdame un libro Arroyito, please.

Jyosti dijo...

Recibe mis Felicitaciones por este logro. Un día llegué a tu blog y quedé maravillada con tu forma de escribir. Dicen "se cosecha lo que se siembra" y creo que tu libro es el fruto de mucho esfuerzo y gran calidad poética. Recibe un gran saludo.

Lembranza dijo...

Muchas felicidades Jesús, me alegra mucho ver que tus sueños se van cumpliendo. Nos vemos pronto. Besos desde el otro lado de la calle

Sara dijo...

Me alegro muuuuuuuuuuuuuuuchisimo Asturianín, se que algún día yo podré disfrutarlo muy cerquita, todo llegará...mientras... deseo que disfrutes mucho de esta cosecha, te lo mereces todo, eres grande Jesús.

Mi abrazotedecisivo

Jesús Arroyo dijo...

Gracias, gracias a todas/os.
Besitos.
Ahora toca realizar presentación en San Fernando de HEnares, localidad de residencia.