miércoles, 24 de octubre de 2007

TUS LIBERTADES


Pluma enamorada del otoño deshojado,
entre hayas centenarias alumbradas
por estrellas de noviembres azabaches,
novias con los velos de neblinas incesantes
¡escríbeme! no dejes que yo te empuje.
No permitas tu esclavitud,
eres libre como el agua del arroyo vagabundo
que pasea sus impulsos naturales
por laderas de esta aurora momentánea.
Deja mi razón, no esperes
que te obligue a unas letras dominantes.
Es otoño y eres libre.
Borrachera de alegrías naufragadas,
de desmanes, de sonatas inconfesas,
de suicidas pasajes de una historia
sometida a las vueltas de la noria.
¡Eres tú! la que manda hoy en mi cabeza.
Llegaron los fríos vespertinos
y con ellos, pluma… tus libertades.

= = =


Chechu Arroyo
copyright Chechu Arroyo ©

5 comentarios:

Shikilla dijo...

Dedicarle un poema a la pluma me parece de justicia y agradecimiento, sobre todo si escribes aún con ella, y digo aún porque veo por mi misma que cada vez la uso menos.

Este invento infernal y a la vez maravilloso del pc, hace que nuestros trazos sean "teledirigidos" y el "papel" virtual sea de desconocida textura para nosotros, aunque, todo hay que decirlo, es rápido y puede llegar a más gente.

Pero aunque sea por fidelidad a nuestras plumas y aceptando "sus libertades", deberíamos en un gesto romántico utilizarla de vez en cuando para que de ella emanaran poemas tan hermosos como el tuyo de hoy.

Saludos, Chechu

nenuca dijo...

precioso poema, como siempre, pero ahora ya no me sorprende que puedas hacerlo lo que no deja de sorprenderme es la belleza del mismo.

gracias, humildemente.

Chechu Arroyo dijo...

Shiki:

Dejar de escribir "a mano" es un crimen y yo un asesino por haberlo permitido.

Nenu:

Diciéndome estas cosas, lo único que puedo hacer es seguir escribiendo.

Miguel Schweiz dijo...

Pues sí, estoy totalmente de acuerdo con nenuca. Magnífica poesía Chechu, pero es que después de haberte leído, no me extraña, no.
Eres un gran poeta.
Un abrazo

Chechu Arroyo dijo...

Gracias Miguel:

A veces pienso que si la pluma pudiera hablar sola...