miércoles, 26 de diciembre de 2007

ME LLAMO MARCELI


CLOTILDE



Llevo unos días que no madrugo. Roque se levanta y como cada mañana, prepara el café. No se si cambiarme a alguna hierba. Me han dicho que el café es excitante pero no como a mi me gustaría que me estimulara, aunque tampoco hace falta mucho… Quiero decir que pone nerviosa. Hace una semana madrugaba y me levantaba con él para desayunar juntos. Es lo único que hacemos juntos como norma, incluso ahora, nos duchamos por separado. Bueno, pues esta semana he decidido no madrugar. Pensaréis que vivo a cuerpo de reina… es cierto pero no madrugar tiene un motivo.

Hace un par de semanas, han venido nuevos vecinos al piso de enfrente. Yo creo que son un matrimonio novel o. como diría el facha de mi cuñado, medio en broma, medio en serio, una de estas parejitas, cansadas de los papás, que han decidido vivir en pecado. Como si él no lo hubiera hecho… Estos pisos, aunque grandes, tienen un patio que comunican visualmente los dormitorios principales. La distancia entre ambas ventanas no creo que supere los quince metros.

La chica me dijo, el otro día, que aún no tienen cortinas. No, no os confundáis, cuando digo “la chica”, es la sirvienta. Se llama Katy, con K, o algo así. Como no la tenemos asegurada, no conozco, ni me interesa, su nombre real. Claro, al decirme la chica eso, me fijé y, efectivamente, en el dormitorio no tienen cortinas y lo que es mejor, la parejita, como yo, se pasea desnuda por la casa. ¡Maravilloso!
Desde ese día, en cuanto Roque se va a trabajar, yo me levanto, subo la persiana, abro las cortinas, me paseo tres veces delante de la ventana y me vuelo a la cama. No me tapo, quiero ver si hay reacciones por parte de los vecinitos.

El chico, bastante flacucho por cierto y con un cimbel poco llamativo, debe salir a trabajar sobre las ocho, porque deja de vérsele a esas horas y previamente, en las dos o tres ocasiones que pasa al dormitorio, está de traje. Será comercial o agente de seguros, porque si trabajara en un banco, saldría más temprano. ¡Solita se queda la nena! Yo creo que no pasa de los veintidós añitos y ella sí, aunque delgada, tiene un cuerpo bien formado, todo en su sitio, aparentemente equilibrado y firme… ummm firrrme….

Se que me ha visto. Es el quinto día que estoy con esta estratagema y se que me ha visto. Tendré que encontrármela en el descansillo, presentarme y comenzar a conversar sobre cuales son sus gustos. Le gustan los hombres. A mi, hace años, también me gustaban solo los hombres, pero es cuestión de aprovechar las oportunidades que te da la vida y probar. La vida funciona probando y probando, así se conocen los gustos. Hoy le he dicho a Katy que esté pendiente y que me avise cuando salga. Yo me he puesto el chándal de verano, el azul celeste con una línea blanca a la altura de mis tetas y culote de enseñar cachete.

Al colocarme la cinta en el pelo, la chica me avisa. Marce me llama y es que tiene la costumbre de llamar a todo el mundo por su diminutivo. Aquí tiene razón mi cuñado cuando dice que no hay que dar confianza a los empleados, pero si no le doy confianza ¿cómo la meto en la cama cuando no me apetece estar a solas con Roque? Salgo al descansillo con la apariencia de ir a correr un poco. He dicho a correr y ahí me he parado… Me mira, sonrío y me presento. Se llama Clotilde. Me gusta el nombre. Para llamarse así, ha tenido que fortalecerse siendo niña, seguro que fuerte será su personalidad. Le invito a acompañarme pero va vestida de calle. Minifalda sugerente, y una camisita de las que enseñan el ombligo. No está mal, nada mal… Bajamos juntas en el ascensor. Es de las que miran a los ojos. Llegamos al portal, se abren las puertas y le invito a salir poniendo mi mano en sus riñones y empujando un poquito. Ni un gramo de grasa, no hay flotador. Salimos, yo tras ella, el movimiento de sus caderas me fascina. Tiene una moto, nada pequeña. Es una de esas suzukis, tipo scooter, pero grande. Mientras se coloca el casco, nos despedimos. Se sienta en la moto y la faldita se le sube casi a la línea de las ingles. Está para que me haga un favor. Intentaré enseñarle lo que es el lesbian. Aún no se me ha resistido ninguna tía. Bueno, sí, hace años, mi hermana y es que ya os dije que está loca por mi cuñado y no me extraña porque tiene que darle buena caña.

Yo me subo para casa, el portero me mira y me pregunta creyéndose que me iría a hacer ejercicio, ¡qué ingenuo! Aunque tampoco es de extrañar… es el portero de la finca, simplemente el portero.

Han pasado dos horas, la chica se va. Me quedo sola en casa. Escucho el motor del ascensor. La ventaja de vivir en el ático es la terraza y que no tienes vecinos por encima de ti, pero la desventaja es que siempre escuchas el ruido del motor del ascensor. Ahora esa joda se convierte en positivo. Miro por la mirilla. Es ella. Llega con una bolsa inmensa. En la bolsa leo “Telas El Inglés – Cortinas y Ropa de Hogar”. No me lo puedo creer. Seguro que son las cortinas del dormitorio. Algo tengo que hacer. Ahora, cuando comienzo a trabajármela, es capaz de instalar las cortinas. Corro hacia el dormitorio, me asomo a la ventana y saca las cortinas de bolsa. Las mira y las superpone sobre la ventana. ¡No es posible! tengo que hacer algo.

Me pongo el albornoz, salgo, llamo a su puerta, no tengo excusa pero algo inventaré. Será lo típico. Me abre. Me saluda amigablemente. Le contesto, ¡que dulce es! Le indico que con sus prisas, no he podido darle la bienvenida. Me hace pasar, se excusa diciendo que tenía que recoger las cortinas del dormitorio, que el lunes se las instalarán. ¡Qué casualidad!. Me jode tanto… pero es jueves. Vuelvo a casa, me asomo a la ventana, comienza a desnudarse. Me quito el albornoz. Se pone una braga brasileña y desaparece. Espero un poco pero no regresa. Tengo que pensar que hacer antes de que llegue el lunes. La ventana es un chivato perfecto para decirnos sin decir.

Salgo a la terraza y oigo un zumbido en su casa. Las terrazas están separadas por un muro de ladrillo visto de dos metros de altura. Roque puso hiedra para que agarrara sobre el muro y así lo ha hecho. Acerco la práctica escalera auxiliar al muro, subo dos escalones y veo que Clotilde está haciendo bici estática. ¡Que tetitas tan morenas tiene! Apenas se le mueven con el pedaleo. Sobre las terrazas, nadie. Solo algún helicóptero de la policía que medio se para cuando estoy tomando el sol. Si fueran paracaidistas podrían hacer algún descansito, pero ellos se limitan a hacerme gestos obscenos que agradezco. Canturreo mientras riego la hiedra, Roque dice que a pleno sol no se debe regar porque se queman las hojas pero quiero que Clotilde sepa que estoy aquí.

Para mi sorpresa escucho un ¡hola!. Ahora ya tengo excusa para asomarme, desnuda, como estoy. Me vuelvo a subir en la escalera. Me ve desnuda. La veo desnudarse. Me pregunta que si me da pudor al verla de esta guisa. Sonrío y le digo que yo siempre estoy desnuda en casa, que salgo aquí a tomar el sol. Le cuento lo del helicóptero. Se ríe y me dice que se mete a darse una ducha y que saldrá a tomar el sol. Esto es ponérmelo a huevo, mejor dicho, a coño.

“Puedes pasarte a casa, dúchate aquí, en ésta que tengo instalada en la terraza. Yo es lo que hago y así evito pasar al baño cada dos por tres. Me han traído un bronceador de Costa Rica que es una maravilla..”

Aquí la tengo, recién duchadita, dándole bronceador por la espalda. Está dura, suave… Me cuenta que es deportista, está acostumbrada a despelotarse ante tías. Este es el principio de ¿una larga historia? Roque no llegará hasta la noche. Su chico, sé que tampoco…

= = =


Chechu Arroyo
copyright Chechu Arroyo ©

4 comentarios:

Merce dijo...

Que peligro tiene esta tía...

El Viento dijo...

Miradas traviesas
descubren deseos
desde las ventanas..

Ciertamente son una tentación las ventanas sin cortinas..

Chechu, te deseo un Felíz 2008 y a Marceli y Clotilde una larga historia y muchas duchas con bronceador.
Un beso.

María Narro dijo...

es muy fácil de leer y... peligrosa ;).

que paseís buena noche y muy feliz año nuevo,

besos.

Chechu Arroyo dijo...

Merce:
En el fondo...

Viento:
Igualmente.
Las ventanas sin cortinas son ¿deseos por cumplirse?

María:
Igualmente.
Peligrosa o no, lo sabremos.