jueves, 15 de enero de 2009

LAS FIGURITAS DEL ROSCÓN



En mi familia siempre ha existido la afición por coleccionar las figuritas del roscón de reyes. Desde mi bisabuelo, el mayor de los descendientes, siempre varón, ha recogido la colección y ha tratado no solo de ampliarla, sino de mejorarla, cosa, esta última, bastante complicada de conseguir, ya que ahora las figurillas son de un plástico duro y feo.

Hace más de veinte años descubrí, en una fría mañana del mes de febrero, cierto movimiento entre ellas. Siempre me lo había parecido pero supuse eran imaginaciones mías. Durante varios días y con el típico disimulo de los detectives novelescos, fui observando estos movimientos hasta ver no solo que se movían por las estanterías, sino que hablaban entre ellas. Podéis suponer mi estupor, pero, como con todo en esta vida, llegas a acostumbrarte. Lo que no perdono a mi padre ni a mi abuelo, mi bisabuelo queda al margen de esto ya que, por cuestiones de edad, no tuve la oportunidad de conocerle, es que se llevaran este secreto a la tumba.

Pues el caso es que un atardecer, ya primaveral, pillé a la gallina de cristal, siempre creí que era un gallo hasta aquella misma tarde, decirle al guardia civil de porcelana que ella encontró la tranquilidad al ser introducida en el roscón. Hasta entonces, se veía obligada a poner un huevo diario, también de cristal, con el posible riesgo y peligro de que dicho futuro vástago rompiera el cascarón antes de tiempo y se clavara un trocito de vidrio en la cloaca. La pobre gallina, continuó explicándole al agente de la benemérita, se sentía faquir en paro u olvido al llegar a incubar más de veinte bolitas de vidrio que solo le retiraba el pastelero cuando limpiaba el polvo de la estantería donde, en fila, guardaba las figuras.

El guardia verde con tricornio lacado en negro brillante aseguraba a la gallina todo lo contrario. Él se sentía desgraciado desde que le colocaron entre la nata de un roscón de cuarto kilo, convencido de que le pusieron en aquel lugar al borrársele, motivado por el tiempo, las dos estrellas amarillas de seis puntas del pecho de su guerrera y desde entonces se encontraba solo, sin compañía a la que mandar.

La gallina, confundida, trató de consolarle diciéndole que para compañía, allí estaban aquellas figuritas, hembras casi todas, a las que podía contar sus peripecias de colegio de guardias jóvenes y, tal vez, en unos meses, encontrar una pareja estable con la que poder cruzar su existencia.

El pobre guardia civil agachó la cabeza sin dar respuesta a la gallina. Yo estoy seguro que debió pensar que aquella bicha de plumas transparentes, tenía el cerebro tan hueco como su color al errar de sumo grado en lo que para él significaba la palabra “compañía”.

Jesús Arroyo
copyright Jesús Arroyo ©

18 comentarios:

Merce dijo...

Yo creo que es que la gallina tiene muy poca psicología... sí, estoy segura...

Lucía dijo...

Jo, con la gallina, descolocadito ha dejado al pobre guardia civil:D
Me encuentro hablando a todas ellas y me da un pasme.
Las figuritas del roscón cada día más feas, dicho sea de paso.
El relato...¡¡buenísimooo!!
Besazos miles.

Maite dijo...

Jo, pues siento decírtelo compa, pero la UE quiere quitar lo de las figuras del roscón, por el tema de la seguridad y los atragantamientos. joe....

Terly dijo...

Si yo te contara, Jesús, el Belén que me arman a mí las figuritas del nacimiento en cuanto me doy la media vuelta y las dejo sólas....
Hay dos pastores que no dejan de discutir entre ellos y esto sin contar con que una lavandera que se suele colocar en el río, ha visto enfrente al "cagané" catalán y no hace más que llamarle guarro.
No te quepa la menor duda de que las cosas también tienen su alma en su almario.
Tu cuento del roscón de Reyes me ha parecido muy simpático.
Un abrazo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

qué relato más delicioso, Jesús.
Sabes, yo las tengo metidas en un bote de cristal desde hace años. Hoy aún están expuestas las de este año. luego con los chicos miramos cuál sigue siendo la más bonita. una tradición que nos invita a volver a cuando mis hijos eran niños y destripaban el roscón.
Un besazo

Jesús Arroyo dijo...

Merce:
Es transparente.
Besos.

Lucía:
¿Pasme? ¿por qué? mas extraño es que hablemos nosotros solos, al menos, las figuritas del roscón están entre sus colegas.
Besos mil.

Maite:
A la UE le van a dar por la retaguardia. Tengo una figurita que es un poli-muni que ya se encargará de dar parte, ya.
Besos guapa.

Terly:
Ufff, menos mal. Una cosa te digo... hasta ayer creí que tendría que visitar al psiquiatra por este motivo, todo el mundo con la misma murga... "las figuras son seres muertos" "Jesús, tienes que visitar a un especilaista". Ahora veo que no, que no soy yo solo el que ha descubierto que cuando se tiene cariño a algo y se ofrece... ese algo da muestras de vida.
Gracias compi.

M.Ángeles:
Cuando las saques del frasco-carrasco y las pongas juntitas en un estante del cuarto de estar, sabrás de lo que te hablo. Eso si, tienes que mimarlas y en unos meses verás el resultado.
Muchos besos.

Amanecer dijo...

Tu Historia, un encanto!!
Y siempre es grato volver a recordar esas figuritas, que tanta ilusiòn nos hicieron.

Y aùn conservas esa colecciòn?

Besos y muchos màs.

Jesús Arroyo dijo...

Amanecer, Amanecer... eso lo dejaremos en el saco interrogante de los relatos...
Un beso grande.

azpeitia dijo...

Disgresiones sobre la apacible manía de coleccionar cosas navideñas, que al final nos hacen maginar cientos de cosas en esos días tan especiales...un abrazo desde azpeitia

Tesa dijo...

Hola, Jesús, que bien te sentó el parón navideño, has escrito un montón y yo voy muy atrasada. Además está muy guapo en la foto nueva.

A mí no me extraña que las figuras del roscón hablen, lo que me resulta más extraño es que alguien las coleccione, porque entre tú y yo, suelen ser horrorosas. Aunque tu gallina tiene su “puntillo”

Lo que sí me ha encantado ha sido el relato. Delicioso.

Muchos besos,

Jesús Arroyo dijo...

Azpeitia:
Gracias por estar por estos lares.
No me gustan las fiestas navideñas, pero hay que reconocer que las rellenan tantas cosas...
Saludos.

Tesa:
Hola, arte personificado.
Uy!! la foto nueva no es tal foto sino "un pause" de un "Documentos TV".
Besines

MarianGardi dijo...

Un cuento muy bello Jesùs, me ha encantado ese derroche de imaginaciòn, una gallina de cristal que bonita gallina!!
Besos

Malena dijo...

Eres una caja de sorpresas, Jesús. Tan pronto "atacas" los poemas, como los relatos. Me ha gustado ese diálogo. Creo que a partir de ahora cuando llegue el día de Reyes, preguntaré a la figurita: ¿Piensas hablar por la noche o te estarás calladita? ¿Te imaginas que me conteste?

Un beso, Jesús.

Jesús Arroyo dijo...

Marian:
Pues verás con la vaca de madera... jejeje.
Un beso.

Malena:
Ummm... te diría que, dependiendo de lo miedosa que seas, mejor no decirle ni pio.
Un beso.

Shikilla dijo...

Siempre he creido que mi colección de muñecas, de porcelana y que le asusta un poco a todo el mundo, tienen saraos cuando yo estoy dormida, y me alegro por ellas porque no debe ser nada divertido asistir impasibles al paso de la vida, mientras los vestidos que llevan puestos pasan de moda y amarillean las puntillas de sus enaguas.

Este año me tocó a mi la figurita, cierto que era de un plástico duro, una pareja de muñequitos como las de las tartas de boda. ¿¿Querrá decir algo??

Jesús Arroyo dijo...

Shikilla:
Si tocarte la figurita del roscón significa pagar y buena suerte... imaginate al tocarte doble figura. Tuin, tuin, tuin...
Besos.

PIZARR dijo...

Que maravilla de entrada Jesús.

Te sorprenderá si te digo que en mi familia también coleccionamos no se esde cuando las figuritas de los roscones de Reyes.

Tengo una caja de lata, de esas antiguas, llena de figuritas.

Y sigo añadiendo figuritas a la caja, proque en la apstelería en la que toda mi vida he comprado los roscones siguen metiendo figuritas de loza, de cristal y de porcelana.

Me ha encantado la vida que viven tus figuritas.

Un saludo

intelligence dijo...

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