sábado, 14 de febrero de 2009

EL NIÑO Y EL CURA

En aquel internado, un niño temía a la noche. No por su color, ni por su lentitud, sino por el canto de las campanas… y lloraba su miedo llamando al sacerdote… y el sacerdote sabía… y el sacerdote dormía... y así un día y otro día.

El niño llora a la noche
porque tiene miedo al canto.

En la iglesia de San Marcos
cantan campanas a llanto
porque el niño tiene miedo,
porque le están torturando.

Y cuanto más llora el niño
más las campanas en canto.
El cura no va a la torre
porque dice estar descalzo.

Curita... levántate del camastro
a parar el campanario,
que si tus pies se hacen llagas
habrás ayudado a un santo.

El niño llora a la noche,
el cura sigue roncando.


Jesús Arroyo
copyright Jesús Arroyo ©

19 comentarios:

DAISY dijo...

soy la primer!! ayy qué cosas tan bonicas escribe usted!! ya sabe que lo que hay que hacer es guardar todas estas cosas que escriben ustedes (yo se lo digo, sabes tú? pero no me hace ni caso). Un besito mañanero!!

Jesús Arroyo dijo...

Sabe usted una cosa?? Que siempre se puede recurrir a sus lectores, que, a buen seguro, podrán hacer copia de los tesoros y dovlverlos a su autora. Por mi parte, guardo, registro y archivo.
Besos cien.

Lucía dijo...

Cuantos internados con curas durmiendo y niños llorando.
Me ha gustado mucho. Dibuja todos los temás con la palabra escrita.
Besazos miles.

roxana dijo...

feiz dia y buen fin de semana
roxana

Shikilla dijo...

Qué paradójico que la tristeza del poema tenga sin embargo un ritmo de canción infantil.

Buen día, Jesús.

Sibyla dijo...

Los internados son tristes!

Qué daría ese niño por dormir acurrucado con su madre?

Precioso poema, que parece una canción de cuna.

Besos:)

Terly dijo...

Me entristecen los internados, los niños que lloran, las campanas que cantan a llanto y los curas cuando roncan.
Prefiero los colegios a los que van los papis a recoger a sus hijos a las 5 de la tarde, los niños cantando el patio de mi casa,las campanas del reloj de la torre que dan las 5 o las que tocan a fiesta y los curas predicando con obras de caridad.
¡Qué le voy a hacer!...
Un abrazo, Jesús.

Jesús Arroyo dijo...

Lucía:
Aunque los internados ya no son lo que eran, no dejan de ser lugares con cierta oscuridad.
Besos mil.

Roxana:
Igualmente.

Shikilla:
Al sacarle del horno, la corteza estaba así.
Un beso.

Sibyla:
A su madre o a alguien que demostrara amor. ¡Cierto! aunque tambien te digo que a ese niño, este internado le vino muy bien para caminar por la vida.
Besos.

Terly:
Los papis o los yayos
¿Yayos? no me suena bien, rectificaré.
Los papis o los abuelos, que hoy en día son ellos los que, bocata en mano y con cara de parque, escuchan las cinco campanadas, las seis, las siete...
Un abrazo.

Tesa dijo...

La luna se colaba por el ventanuco, las sábanas eran ásperas y frías, la niña de siete años lloraba en siencio
su soledad. Intuía que pasaría mucho tiempo antes de poder salir del internado, donde todo era gris, estricto y nadie la besaba.

Recuerdos de infancia, Chechu.
Me ha llegado al alma.

Besos.

SOL dijo...

Naturalmente un internado es triste, desolado... y mucho mas para un niño!!!
Ahora que curita poco contennedor verdad??
Podría darse una vueltita por las noches, los niños siempre sienten miedo!!!
Hermoso post amigo!!!
Hermoso y sabes...? Muy cierto!!!
Besos llenos de luz!!!
Matecito???

Noray dijo...

Me has recordado la España de los sesenta, cuando las campanas regían la vida diaria.

¡Cuánta soledad,
cuántos temores,
cuántos silencios rotos!
¡Cuánto crecer a solas
desde dentro!

Un abrazo

Amanecer dijo...

Soledad y tristezas, son los internados, esos donde duramente los niñ@s, como tu dices, aprenden a caminar en la vida.

Triste poema.
Besos y muchos màs.

izara dijo...

Bonito poema, tiene la musica de lo clasico . Vi un comentario tuyo en otro blog y me gustaron mucho tus palabras de apoyo.
Un saludo Jesus.
.

Sara dijo...

PUFFFFFF! hoy este triste poema, me entra muy hondo.El mundo está llorando, está como en un internado, muy solito...pero también, esperando escuchar campanas para la esperanza.
Abrazotes y buena semana.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

me ha recordado a las normas de la casa de la sidra, no sé por qué.
Un besote

Miguel Schweiz dijo...

Ese niño... Ese niño que parece que aprendió a caminar con campanas de miedo... ¿Qué niño?

Un fuerte abrazo Chechu

Jesús Arroyo dijo...

Tesa:
Recuerdos de infancia, Tesa, recuerdos de infancia.
Besos.

Sol:
El curita... tenía lo suyo.
Cambio matecito por café cargado, pero en la misma mesa ¿vale?
Besos.

Noray:
¡Cierto! incluso en casa había campana por timbre.
Un abrazo.

Amanecer:
¿Sabes? Muchos de estos niños/as, hoy adultos y muy adultos, no lo volvieron a pasar mal en ningún lugar siniestro. Esto fue lo positivo.
Un beso.

Izara:
Por aquí me tendrás.
Saludos.

Sara:
Esas segundas campanas que citas, ya están sonando. Ocurre que las tocan pocas manos. Si todos subieramos a los campanarios...
Un beso guapi.

M.Ángeles:
Aquellas eran las normas, tajantes y, a veces, con el único criterio del "lo digo yo", de un colegio serrano de Madrid. Hoy, que aún es internado a medias, nada tiene que ver con el de 1977.
Besazos.

Miguel:
Se le quitaron, se le quitaron los miedos a la noche porque durmió muchas castigado bajo la luna, al frío, porque durmió algunas castigado ante el viento, a las sombras nocturnas, a la única voz, porque un día y otro día escuchaba al dictador hasta que él no se silenciaba, a los insultos porque aprendió solo a oírlos... ¡te lo asegro!
Un abrazo amigo Miguel.

Malena dijo...

Mi querido Jesús, sigues igual que siempre, atrapando con tus letras al lector que entra a saber quién está detrás de los caminos de tinta.
Te echaba de menos a tí y a tus escritos.

Un beso.

Jesús Arroyo dijo...

Malena:
Yo a tí... ¡también!
¿Todo bien?
Besos.