lunes, 14 de enero de 2013

La Lirios de viaje exótico "por la face"

Chica tatuada wallpaper

Como ustedes recordarán, la Lirios trabajó unos añitos en la comercial de una multinacional. De la misma manera que dicha empresa invitaba a cenar a su red comercial (con el dinero de su equipo humano, decía nuestra protagonista) una vez al año, a todos aquellos que llegaban a cumplir los objetivos, se les obsequiaba con un viaje de una semana a un lugar… exótico. Pues bien, por aquellos años en los que el euro no se sabía lo que era, había trabajadores que ganaban dos plazas al viaje y una de ellas la vendían al mejor postor. ¿Precio? Por un mínimo importe de doscientas mil pesetas se podía llegar a un acuerdo. Claro, de esta manera, el que vendía se pegaba el viaje del siglo. Imagínense ustedes lo que una persona con veinticinco años (edad media de la red comercial) podía hacer en un país singular, con todos los gastos pagados (salvo caprichos y vicios) y con doscientas mil pesetas “regaladas” en el bolsillo. Pero este no fue el caso de la Lirios. Nuestra chica se fue al viaje porque a “su mecenas” dentro de la organización se le ocurrió regalarle una de sus dos plazas y dejar a su esposa en la sala de despedidas de Madrid-Barajas y con cara de “ya volverá”. Así que hizo las maletas sin despojarse de una peseta. Por cierto, ya sabrán ustedes motivo del término de “mecenas”; la Lirios siempre los ha tenido.
Recordaba la Lirios, ya con el avión sobrevolando tierras invisibles, su próxima fecha importante. En diez días se nos casaba con el hermano de Chemita, ¿recuerdan?
En aquel avión destino a Rio de Janeiro, le confesaba a “su mecenas” (también parte política de su familia), su clara inseguridad, ya que se preguntaba a si misma sin encontrarse en la respuesta, si sentía amor por su prometido (entonces, a los novios de último año y empujón, se les denominaba de esta manera). Vamos, que no sabía si se casaba enamorada de Fernando José o era por aquello de ir cumpliendo primaveras y sobrepasar, con mucho, la media de edad en boda de las mujeres de su familia. Veintisiete años tenía entonces nuestra Lirios.
Pasaron los dos primeros días de Rio entre olas de Copacabana, heladas caipirinhas y miradas mulatas… y llegó la jornada de una cena de gala donde se premiaba a “los primeros vendedores”. La tarde fue tranquila hasta que la Lirios le preguntó a “su mecenas” si podía acompañarla a la habitación para ayudarla a elegir el vestido que utilizaría para la cena. Mecenas (recordemos que la familia política está para esos y otros menesteres) fue a la 654 y se encontró con siete vestidos sobre la cama. Uno a uno fue probándoselos, haciendo su pase de modelos y poniendo momos. El primero y el segundo se los puso en el cuarto de baño, por aquello de las prudencias, el tercero en el mismo cuarto de baño, pero con la puerta entornada, el quinto con la puerta de par en par y los dos últimos en el centro de la habitación. Mecenas… bien. Tranquilo, porque estaba acostumbrado a piscinas familiares donde la Lirios  y los presentes, él incluido, se desnudaban para entregarse a baños de luna.  Tras el último pase de modelos sobre la alfombra de la 654, la Lirios dijo que “no se veía” con ninguno. Lo que le ocurría a la Lirios era que en la puerta del hotel, algunos mulatos vendían vestidos de lentejuelas a económicos dolares. Eso hizo; bajó a la puerta del hotel con albornoz corporativo (ya saben ustedes, hotel de lujo) y se compró un pequeñísimo vestido negro de lentejuelas.
Aquel vestido “escaso” era lo más parecido al cuento de Hansel y Gretel. Cuando se lo probó, algunas lentejuelas cayeron al suelo, cuando caminó hacia el comedor, podría volver a la habitación fijándose en el rastro que esos pequeños plásticos brillantes habían dejado en el pasillo… cuando se sentó, el vestido era un trozo ancho de forro cubriéndole parte de su cuerpo. Terminada la cena, decidió regresar a la habitación y cambiarse de vestido por uno de aquellos siete.
Tras la entrega de premios y el baile, la Lirios invitó a “Mecenas” a tomar algo en la habitación. “Tengo algo que contrate”, le dijo mientras guardaba el tabaco en la cartera. Subieron y aquello fue una declaración de… amor decía ella, sexo decía él. Aunque, ni una cosa ni otra, porque la Lirios se quedó no sabemos si calmando sus energías a dedo tendido y… “Mecenas” decidió bajar al bar pensando en la hermana de la Lirios… vamos, su esposa.  
Lo que ocurrió de regreso a Madrid, dos días antes de la boda, lo dejaremos para otro momento, sabiendo que en ese capítulo pendiente, la Lirios ya estará casada como sus dos santas madres mandaban…
 

copyright Jesús Arroyo ©


6 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Nueva entrega de la Lirios, lunes 21 y... recuerden, si no hay nueva entrega, me encontrarán en un barranco. :)

Sara dijo...

Eyyyyyyyyyyyy Poeta, que narración te has marcado, me tienes enganchada, venga siguiente entregaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Abrazotedecisivo sin viaje exótico, sólo a través de la nieve jejejeje.

C. Lucía dijo...

Joooo..r, no sé si voy a poder aguantar hasta el 21. Chechu ¡por dios!! no nos tengas así,en vilo...

No tengo palabras, creo que se me han quedado por Rio, jejeje.

¿Dos santas madres? Ozú. ¿?

Besazos mil chico guapo!

Manuel dijo...

Jesús!: que el hormigón de los pilares que sostienen ciertos puentes, está relleno de carne de gente por mucho menos de lo que tú estás escribiendo...

Pero bueno, si te hacen un traje de cemento habrá sido por una buena causa.

Y, hablando de esto... Oye, a los amiguetes más cercanos no podrías adelantarnos algunos capítulos? Lo digo porque si nos faltaras un día de estos (Dios no lo permita), nos iba a entrar úlcera de estómago por el resquemor del "qué pasará".

De todas formas, como vamos viendo que la Lirios es más bien lentita, torpe y poco espabilada, seguro que tarda un tiempo en reaccionar.

Ah!, y estoy con C. Lucía: ¿eso de las DOS madres...?

Abrazo, artista.

Esther dijo...

No recuerdo estar enganchada a un "serial" desde los tiempos de Matilde, Perico y Periquín. Jeje, eran buena gente.
Pero la prota, debería llamarse la veneno, ya que de "flor y nata" tiene poquito.
Lucía, Manuel, con permiso, lo de las madres supongo que serán las respectivas de la parejita contrayente, que les inculcarían caminar con la cabeza bien alta por aquello del qué dirán... ¡Falsas apariencias infelices!
Espero próxima entrega con inquietud malsana.
Casto besote, machote.

Jesús Arroyo dijo...

Sara:
Esta Lirios tiene letra... para hacer entregas infinitas.
BEsazo.

C.Lucia:
Nada, nada, saca dos billetes y nos vamos a buscarlas. Bueno, tres, y que se venga Borja Mari.
Besos mil.

Manuel:
¿Qué pagas?
En cuanto a su reacción... es posible que se muera sin reaccionar, porque... mira que le cuesta.

Esther:
¡Jo! es verdad. Igual tengo que dejar de colgar las aventuras de la Lirios porque si se siente prota... ¡la jodimos! (con perdón). Ya sabes, niño en el bautizo, novia en la boda, muerta en el entierro...
Beso.