domingo, 8 de diciembre de 2013

A poros ya sangrados

A sangre reseca este poema
desde la madrugada oscura
donde las estrellas brillan por su ausencia,
donde el cielo, de luto, solicita sin parar
la voz ayer adolescente.

A poros ya sangrados
los versos de este otoño
llovido de un infierno sin diablos en su puerta.

Habéis asesinado latidos terciopelo,
torturado los pasos en su busca
con suelas de nostalgia y huellas imborrables.

Ahora, desde el debate de culpa inexistente,
reís a doble cara, como siempre,
mientras se pudren las raíces
de un bosque vitalicio.

Recordad aquellos versos que citaban
al padre con rasgos olvidados
y amor sembrado desde niño.
Hoy los dos estamos muertos.

copyright Jesús Arroyo ©