domingo, 1 de noviembre de 2009

ALMA EN ROJO



Era una de esas mañanas otoñales y soleadas en las que acostumbro a pasear por el Parque del Retiro hasta que descanso sentado en uno de los bancos bajo sombra y frente al lago. Al ascender al parque desde una de las puertas de Alfonso XII, un muchacho que repartía propaganda me tendió un díptico rojo. Lo cogí pensando que cuanto antes se los quitara de encima, antes podría cobrar su comisión. Me dio la impresión que se trataba de publicidad bancaria, de uno de los bancos grandes de este país que prometen, sobre todo en épocas de crisis económica, mayores y más fáciles beneficios a los que, como yo, comemos de lo que producimos. Pero como todas estas frases anunciadoras de dinero son iguales, sin hacer caso, tiré aquella información a la primera papelera que le resultó cómoda a mi mano diestra.

Desde mi asiento, personas, ancianas ya, paseaban con la tranquilidad que haberse sentido útiles. Otras, en esa edad en la que se deja de trabajar remuneradamente pero se ha de continuar vivo, caminaban con el paso de tercio legionario, con el sentimiento corporal sudado, guarrería incómoda pero saludable. De vez en cuando, algún matrimonio alto, rubio y sonrosado, guía turística en mano, asomaba a sus pequeños, rubios y sonrosados, al embalse para que pudieran ver los cada vez mas numerosos peces anaranjados. Jóvenes patinadoras de culito apretado giraban sobre su eje demostrando al público existente, ancianos en su mayoría, que la diferencia de edad sirve para algo. En una de mis apasionadas miradas, casi enfermizas, al culito respingón de una de aquellas jovenzuelas de corto y ceñido pantaloncito verde y camiseta de tirantes, un hombre vestido con traje azul marino, camisa blanca y corbata granate, se sentó a mi lado. Sacó uno de esos diarios color sepia y se puso a comentar algunas noticias económicas que, al parecer, le parecían mediocres. Mi concentración pasó de aquellas agradables curvas a los repugnantes datos económicos citados por aquel presunto ejecutivo.

Me miró. Le devolví la mirada. Fijamos ambas y me dijo – me llamo Ángel, pertenezco al mundo de la economía porque economizar existe desde los orígenes. Presiento, por tu aspecto, que no te gusta este tema del que te hablo, pero, créeme, es apasionante – y volvió a fijar su mirada en aquel periódico. Otro tonto que se cree muy listo, pensé yo y lo extraño es que ya tenía cierta edad como para andarse profetizando públicamente bobadas de esa índole. Me levanté del banco para impedir que aquel primer brote se convirtiera en verborrea pandémica y me asomé, prudentemente por aquello del vértigo, a las aguas del lago. Ensimismado con las carpas naranjas me sobresaltó la sombra de un gran pájaro sobre el agua, posiblemente una cigüeña que abandonaba Madrid en dirección a tierras cálidas. Me volví para cerciorarme si Ángel seguía a mis espaldas. Se había marchado. Sonreí con esa alegría pasajera que entregan gratuitamente los plastas cuando se marchan en busca de otra víctima. Había llegado la hora de irme a casa.

CONTINUARÁ
Jesús Arroyo
copyright Jesús Arroyo ©

25 comentarios:

Elsa dijo...

¡Pero qué paisajes tiene El Retiro, eh Jesús...! ;-). Una delicia de paseo y descripción. Continuaremos leyendo.

Mil besos.

pd: ¿recibiste el correo?

Elena dijo...

Son cosas que ocurren una tarde en el retiro... esperamos saber que ocurrirá en tu deanmbular por el parque.
Besitos.
Y gracias por tus palabras con respecto a Manuela. "Una señora maravillosa"

Amanecer dijo...

Pues que tu alma siga pintando de rojo, miestras yo esperarè la continuaciòn...
Un hermoso recorrido que nos has regalado, Gracias por el paseo Jesùs!

Besos y muchos màs.

Pedro Genaro dijo...

Qué foto tan apropiada!!! Me gusta la historia, con una descripción que anima a buscar más...espero la continuación.

Pedro Genaro dijo...

Ah! Se me olvidaba...gracias por recordarme a qué saben las tardes en el Retiro. Lo visité hace varios años y salvando las patinadoras, parece que no ha cambiado mucho.

Malena dijo...

Mi querido Jesús: Me has llevado hasta el Retiro sin necesidad de avión, solamente cerrando los ojos . Muy buena descripción y seguiré leyendo para enterarme de lo que cuenta tu financiero.

Mil besos y mil rosas.

Noray dijo...

En El Retiro y en cualquier parque siempre aparece "ese alguien" que distorsiona la placidez y que se empeña en que veamos la vida con otra mirada distinta.

Esperaré el desenlace.

Un abrazo

Xiomara Beatriz dijo...

Jesús pues he paseado contigo en tu relato de esa mañana otoñal sentada junto a ti en aparente silencio escuchando tu alma murmurar pues el silencio no existe todo grita historias tu como buen poeta tienes esa sensibilidad de saber escuchar esa como dices tú la” pandémica verborrea “ que palpita en todo lo que nos rodea… besos

Lucía dijo...

Es bonito el Retiro, por las mañanas. Ahora en otoño tiene un color precioso.
¡Vamos a ver hacia donde miramos, jajaja!
Intrigada me dejas por saber que tiene que decir tu financiero.
¿Sabes? el titulo también me intriga, quizás al final me entere del porqué.
Besazos mil.

BELMAR dijo...






"C'est faux dire: je pense: on devrait dire on me pense."


("Es falso decir: yo pienso; deberíamos decir: alguien me piensa.")

Arthur Rimbaud

Jesús Arroyo dijo...

Elsa:
Síiiiiiii. En una semana tendréis el resto del relato.
Tienes respuesa en tu correo. Ya me dirás.
Besos.

Elena:
Sobre Manuela solo puedo deciros lo dicho.
En una semana tendréis el final del relato.
Besos.

Amanecer:
El Retiro cambiará su aspecto, parece que llega el otoño y en esta parte del año... los animales se van, se guardan, los colores tienden al ocre...
Pasear sigue siendo un gusto.
Besos.

Pedro:
Cualquier parecido con la realidad es pura realidad (en este caso).
Hay que guardar la esencia del Retiro.
Saludos y gracias por pasarte por este camino.

Malena:
Es el parque, junto al del "Capricho" ¿lo conoces? en el que más cuartillas he utilizado.
¿Por qué será?
Un beso, guapi.

Noray:
Tienes razón. Podría aparecer una ardilla agarrando una castaña (castaña = futo seco, no cogorza) pero esto del "tío finanzas" me parecía más oportuno en momentos de crisis.
El desenlace para el fin de semana próximo, sobre el viernes.
Un abrazote, amigo.

Xiomara:
Ya decía yo que sentía buena compañía. Si a la compañía del banco del Retiro le sumamos ésta del blog, el estado es perfecto.
Besos.

Lucía:
Observador que es uno, por eso, las cosas bonitas que crea madre naturaleza son para ponerle los sentidos que podamos ¿no? En este caso con el de la mirada ha sido suficiente... es que Montse estaba cerca...
Pues que va a decir un financiero, que si los debes (no existen haberes mundiales en estos momentos) que si los créditos, que si los bancos, que si la inversión... pesado el tío.
El viernes más madera.
Besos mil.

Belmar:
Entonces... ¿no somos? ¿no existimos? Dejamos a Descartes por los suelos "Cogito ergo sum".
Gracias por tu visita.

RMC dijo...

Hola Jesus, que tu alma siga pintando en rojo, inspirado en los bonitos paisajes del retiro,
un placer leerte

Feliz semana
saludos
RMC

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

eS BUENO QUE DESPLIEGUES TUS ALAS LITERARIAS PORQUE NO SOLO LA POESIA SE TE DA BIEN. nARRAR ES OTRA DE TUS CUALIDADES.
BUENA SEMANA

Jesús Arroyo dijo...

RMC:
Gracias, gracias. Intentaremos seguir dando paseos por este parque.
Saludos.

Cantalapiedra:
Cualidad, cualidad... que me gusta y punto pelota.
Gracias, guapa mía.

miralunas dijo...

divertida descripción del paseo, de la gente , delas niñas del culito y ...del pesado!

espero lo que sigue!

un placer pasar por aca!

Paloma dijo...

Buenas tardes,

Te leí el otro día sin demasiado tiempo. Hoy he vuelto y he saboreado, no sólo me ha gustado, es que tengo ganas de más...

Me llevo el alma llena de añoranza por esos paseos por el retiro.

Un abrazo Jesús.

Terly dijo...

Del Retiro tengo bonitos recuerdos de juventud. Cuando vivía en Madrid, acudía algunos Domingos con algún libro bajo el brazo a relajarme leyendo a la sombra de algún árbol. Entonces la publicidad no era tan agresiva como ahora y se podía disfrutar del relax y la letra.
Espero la continuación, Jesús.
Un abrazo.

Jesús Arroyo dijo...

Miralunas:
¡Ojo! en el Retiro hay muchas más cosas, no ocurrieron aquel día, pero hay muchas cosas.
Besos.

Paloma:
Pues nada, nada, si tienes ganas de más, habrá más. Cumpliremos su solicitud.
Un beso.

Terly:
Hacer eso (libro y sombra) es una gozada, en el Retiro o en el parque que sea. Yo tengo uno que lo prefiero al Retiro, es "El Capricho" mucho menos "poblado" que el Retiro y por tanto con menos posibilidades de tios plastas.
Un fuerte abrazo, amigo Terly.

Merce dijo...

La crisis ha conseguido que todos hablemos de economía...

Jesús Arroyo dijo...

Merce:
Hasta los tiparracos que sobrevuelan del Retiro.
Besos.

Julio Castelló dijo...

¿Te fijaste si la estatua del Caído seguía exactamente en su misma posición? Intrigante personaje...

Shikilla dijo...

¡Mi querido Retiro! todo un universo ahora, multicultural, los fines de semana.

Un bonito paseo de la mano de tus palabras.

Jesús Arroyo dijo...

Julio:
El viernes, el viernes...

Shikilla:
¿Sabes? la multicultura es una pasada, a mi me lo parece, me gusta, pero el parque está a falta de mucho respeto.
Un beso.

Ariadna dijo...

Un aparente ejecutivo llamado Angel, y la sombra de una gran pájaro sobrevolando el lago...? Huy, huy... No sería un buitre???

Jesús Arroyo dijo...

Hola Ariadna:
Gustazo verte por aqui.
Nooooooo, jeje. Aunque el Retiro con buitres sería una maravilla.
Cuando yo era niño sí los había, nada más entrar, en una inmensa jaula de hierro. Se le llamaba "La casa de fieras del Parque del Retiro"
Besazos.